Tuvo su revancha y la aprovechó

Jorge MAURI nos demostró ser un ejemplo como persona y como jugador, es una de esos iconos que engrandecen y dan orgullo que formen parte de la historia de nuestro querido UNIÓN.

Ejemplo de destreza, dedicación y perseverancia, demostrando que no hay imposibles si uno se propone las cosas. Su objetivo fue jugar en UNIÓN, el Club del cuál fue, es y será hincha y así lo hizo, a pesar de su avanzada edad, teniendo la mala suerte de descender pero a su vez, la vida le dio revancha y volvió a dejar al Club en la Primera División del Fútbol Argentino.

De carácter fuerte, frontal, pero correcto, respetuoso y querido por todos, supo ganarse su lugar en la Institución y en la vida de todos los TATENGUES.

 

Nos remontamos a tus comienzos con la pelota ¿Cómo te fuiste iniciando? ¿Qué recordas de ello? El gusto por el fútbol empezó de muy chico como todos, primero con mis hermanos en casa, después con mis amigos, más adelante en el Club, después Gimnasia y Esgrima de Ciudadela, pero no tan chico, sino que ya tenía trece años, después hice Inferiores, me quedé libre, volví a Gimnasia, jugué en Primera de Liga, en equipos de Liga del Interior, como en Atlético de Rafaela, Estudiantes de Río Cuarto, Huracán de Chabas, Deportivo Norte y después de cinco años de dar vueltas por ahí volví a UNIÓN

¿Por qué en Gimnasia? Por una cuestión de cercanía, quedaba a tres cuadras de mi casa. Un Sábado a  la mañana lo vi a pasar a Don Paneto, que pasaba caminando con veinte chicos, me sumé y me gustó. Nunca había jugado en cancha de fútbol once, no tenía idea de las posiciones, así que él me enseñó a pararme en la cancha, me ubicó y me fue tirando para atrás hasta que terminé quedando de dos

¿Cómo surge la posibilidad de llegar a UNIÓN? De todos los equipos que he jugado, me tocó ser compañero de Leopoldo LUQUE, en uno de esos Torneos del Interior el cual queda clasificado para jugar en Primera, en el Torneo Nacional para jugar contra equipos de Primera, no como ahora que clasifica uno para llegar al Nacional B, antes eran dos equipos del interior que jugaban todos los años con equipos de Primera divididos en zonas; que es el Torneo en el cual UNIÓN sale Subcampeón en el año ‘79.

Y bueno, cuando Leopoldo quedó como técnico en UNIÓN, yo estaba jugando en Rafaela, en un partido que se enfrentaron los equipos, me vio bien, además sabía de mi ilusión de jugar en UNIÓN, así que se dio para que venga.

¿Cuántos años tenías ahí? Veinticuatro años

Así que arrancaste la carrera de bastante grande… Y si, igual ya había jugado en Primera División, con Estudiantes de Río Cuarto, en ese Torneo nacional que mencioné, no con un equipo directamente asociado en AFA

¿Cómo fueron los distintos pasos de tu carrera? ¿Cómo te veían tus compañeros con la diferencia de edad? Mi caso es un poco atípico al llegar de grande, con veinticuatro años uno ya estaba maduro, entonces tenía una buena relación con todos, sabía perfectamente el lugar que ocupaba y me tenía la confianza suficiente y no tenía la duda que por ahí tenían los chicos que debutan.

Recuerdo que empieza el Torneo, y no estaba habilitado, se juegan dos fechas hasta que me habilitan y voy al banco. Al partido siguiente entro contra San Lorenzo, y el que le sigue, cuarta fecha, de local jugué de titular. Lugar que sólo dejaba cuando me lesionaba, si no, jugaba siempre.

¿Cómo fuiste encontrando tu posición dentro de la cancha? La posición fue algo más peleado, como te dije, de chico jugué mucho de central, pero después como corría y manejaba bastante la pelota a los dos o tres años de debutar en Primera jugué de volante, de cinco, de ocho y lo que pasa es que en la categoría, el ritmo era otro, así que ya quedé en el fondo porque se hacía cada vez más difícil el ritmo de juego en el mediocampo.

¿Qué te recordas de esos primeros años en UNIÓN? Los primeros años fueron de lucha, el Club estaba un poco desorganizado, el país así lo estaba, era un momento difícil económicamente, y el Club no podía estar ajeno a eso. Estábamos en la pelea por  el descenso y en esos años descendimos, teníamos un equipo con jugadores de gran trayectoria, con mucha experiencia, jugaba Pablo De Las Mercedes (CÁRDENAS), el papá del “Changuito”, Eduardo ALBERTO, “Lito” BOTTANIZ, Jorge GARCÍA, estaba el “Turco” ALI, el “Beto” ACOSTA, el “Negro” ÁVILA, Luis ABDENEVE, el paraguayo BOBADILLA, realmente había un equipo fantástico; pero era otra época del fútbol, jugabas contra River, donde jugaban Alonso y Francescoli, Bertoni y Bochini en Independiente y todos los equipos tenían súper estrellas, porque eran pocos los que se iban a jugar al exterior, así que en el país había buen futbol y era difícil conseguir resultados.

Pero después de esa gran decepción de volver llorando durante todo el viaje desde la cancha de Boca, tras haber perdido por penales y perder la categoría, el año siguiente se me dio la posibilidad de lograr un ascenso, lo que fue muy importante en ese momento, especialmente para mí. De aquellos jugadores que tuvimos la poca fortuna al perder la categoría, quedamos pocos para lograr ese ascenso.

¿Se puede decir que fue una especie de revancha? Sí, porque a pesar de haber descendido, ese año había tenido buenas actuaciones. En esa época, según las puntuaciones que ponía El Gráfico, había quedado dentro de los volantes centrales, como el tercer número cinco del país, detrás de Batista y Marangoni.

A mí me querían llevar a Lanús, que en esa época también estaba en la B y Mandiyú de Corrientes, pero siempre había querido jugar en UNIÓN y me quedé a pelearla, pero otros chicos que anduvieron bien, tuvieron la posibilidad y se fueron como el “Beto”, el “Flaco” PASSET pero otros, como Horacio HUMOLLER, Ricardo ALTAMIRANO, que merecíamos la revancha y decidimos quedarnos, teníamos que darle la posibilidad a UNIÓN y a nosotros de ascender, era una necesidad un deseo que teníamos.

Mencionaste a muchos íconos del Club, vos también fuiste uno de ellos, pero, ¿Con que referente creciste, o te identificas? ¿Tenías un modelo a quien querías  parecerte? En ese sentido por más que pueda parecer un poco altanero, incluso egoísta, al integrar el Plantel Profesional ya maduro, no tenía a alguien como para que sea mi referente, sino que al contrario, desde el primer momento que llegué, traté de marcar una forma de ser, un territorio, que los que compartían conmigo lo deben recordar como de correcto, recto, muchas veces frontal, otras chocante, pero una forma de ser, creo yo, por lo que me demostró el tiempo, el poder reencontrarme con compañeros de esa época, que fue muy apreciada y sirvió en los pequeños detalles como hablar y tratar de apoyar a los chicos más jóvenes que eran promesas que tenían dieciocho, diecinueve años, como Horacio (HUMOLLER), Ricardo (ALTAMIRANO), Marcelo (LOPEZ), tratando siempre de compensar la diferencia de pensamientos entre ellos ya que les tocaba estar con una generación mucho mayor que yo, diez años mayor y quince más que estos chicos, que eran los que se estaban yendo, y que tenían otra forma de ver al fútbol y la situación del Club y en eso creo que supe ganarme el lugar a través del aprecio, de tratar de poner la mesura, la comprensión, el diálogo, ese diálogo que por ahí te lleva a ser frontal, chocante, a tener diferencias que en un comienzo no son bien vistas y resultan ríspidas, pero que después uno se acomoda y encuentra la forma de que todo se armonice dentro de un grupo con tanta diferencia de edad y de pensamientos, pero no es fácil.

¿Qué amigos te ha dado el fútbol de esa época? Ó compañeros con los que te sigas hablando… Hablar, me hablo con muchos. Amigos de ese grupo me dio varios, “Tito” TOMÉ, THEILER el arquero, el otro arquero TOGNARELLI, que la primera práctica cuando llegó, me rompió la nariz, y eso que jugábamos de compañeros, salió mal en un córner en contra, no llegaba, yo cabeceé, el tiró la mano para atrás, ni me vio, y bueno así quedó mi nariz.

Y como esas, miles de anécdotas con ellos, porque compartimos momentos difíciles, sobre todo desde lo económico, se había implementado el famoso plan Austral, por el ministro de economía Juan Vital Sourroville, que durante mucho tiempo había emparejado el Austral uno a uno con el dólar, pero a nosotros nos tocó la época que el austral cayó y estaba uno a siete con el dólar, de siete a veinticinco, de veinticinco a ciento y pico y tuvimos la mala premonición de que todo lo que firmábamos lo hacíamos en australes, así que fue una época muy difícil para el Club, y para nosotros. Un dirigente que trabajó e hizo muchas cosas por el Club y a su vez era de hierro en sus decisiones, “Don Súper”, había determinado que con  lo firmado, no había manera de que se volviera atrás. Era muy apreciado por muchas cosas pero en esto disiento totalmente.

El haber entrado al Club de grande, ¿Determinó que tu retiro se postergara o todo lo contrario? ¿Cómo fue esa decisión? En realidad no quería dejar el fútbol, se puede decir que el fútbol me dejó a mí. Antes de venir a UNIÓN tenía una lesión importante en la rodilla, pero no me quise operar. Jugué acá cuatro años, después me fui unos años a Chile, volví, jugué un años más en Rafaela, y sobre el final de ese año me lesiono la rodilla. En principio no parecía tan grave, pero de esas lesiones uno no se termina de recuperar nunca, y más en esos años, estoy hablando del ’84 en el que no era habitual hacer resonancias, no había tantos equipos. Me vieron varios médicos, me hicieron hacer una rehabilitación especial, parecía que estaba mejorando, pero con el pasar el tiempo la molestia era mayor, por lo que me voy a Buenos Aires a hacerme una resonancia y resulta que tenía la rodilla hecha cueros y bueno, quedó así.

Finalmente mi retiro se dio en una época donde la  reconstrucción de rodillas era muy cruenta, y la recuperación era muy larga y no eran ciento por ciento efectivos. Está el caso del famoso jugador de Boca, Cabrera, que tuvo catorce operaciones en la rodilla y no pudo volver a jugar. Yo tenía treinta y tres años y la recuperación me iba a llevar un año, y en ese entonces no tuve la decisión, ni las ganas, mejor dicho, de enfrentar eso, ya sea por el post operatorio, el dolor y tampoco tenía garantías de que iba a volver a jugar.

¿Te hubiese gustado que ese retiro haya sido acá? Si, ni hablar, pero cuando llegué de Chile ya había un grupo armado y no quería que el Club me trajera por el pasado, sino siempre estuve convencido que el futbol es presente, que todos los días hay que rendir, y creo que hoy el pasado le puede hacer mucho mal al Club. Jamás vine a pedir permiso para entrenar en el Club, estando en otro lado, no venía nada más que a saludar y a mirar partidos, para que no se malinterprete. Más aún al año que vuelvo, me pasa esto de la rodilla y veía que no estaba en condiciones de volver a dar lo que le había dado al Club. Me parecía que no correspondía venir, aunque obviamente sí, me hubiera gustado volver y jugar al menos unos partidos más.

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Redactora. Cobertura Fútbol Femenino. Correo : julicurioni@gmail.com
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